Número 13, otoño/invierno 2012: Arte y cultura en Israel y Palestina Amitai Sandy
Dibujante y guionista de cómics. Editor de Dimona Comix. [+ DEL AUTOR]

Cómics y novelas gráficas israelíes en los últimos años

Bienvenidos al extraño y maravilloso mundo de los cómics israelíes. Tras una breve historia de este soporte, me gustaría hablar de la temática, los géneros y los estilos de los artistas israelíes contemporáneos. No va a ser un artículo objetivo, ya que probablemente me detendré más en los artistas que más me gustan. La realidad en la que vivimos es una auténtica locura, y eso empuja a algunos artistas a responder con cómics poco convencionales también.

Una muy breve historia del pasado profundo

En los años 30 empezaron a aparecer tiras cómicas originales israelíes en revistas para niños y jóvenes, mucho antes de que se constituyera el Estado en 1948. Algunas eran muy patrióticas, como Giddi Gezer [Giddi Zanahoria], cuyo protagonista era un valiente adolescente sionista que luchaba contra los árabes y contra los soldados británicos. Los cómics para niños pequeños eran creados por importantes poetas y escritores como Lea Goldberg y Avraham Shlonsky, y se publicaban en revistas para niños, aunque muchos de estos autores no estaban tan orgullosos de sus creaciones y utilizaban pseudónimos. Popeye, Tarzán y Tex, además de otros cómics de Disney y tebeos italianos del oeste, fueron traducidos con éxito en los años 60, pero eran tratados como literatura barata para niños. Asterix y Tintín fueron traducidos al hebreo en los años 80, pero sin mucho éxito comercial.

En los años 80, el artista Michel Kichka serializó su cómic Mr. T, protagonizado por un enérgico adolescente cuyos poderes especiales provenían del té, para una revista para jóvenes publicada por una empresa de té. Originario de Bélgica, Kichka trajo a Israel su arte de cómics de alta calidad dentro de la tradición de Asterix y Lucky Luke. Cuando era niño, me impresionaban mucho sus historias clásicas y basadas en una buena investigación, que incluían desde historias de viajes en el tiempo a acontecimientos históricos en Israel.

Los cómics convencionales en la actualidad

Solo hay un artista de cómics de mega-éxitos en Israel, Uri Fink, que hace un cómic llamado Zbeng, sobre un grupo de adolescentes, sus vidas y amores. Su principal influencia fue el tebeo Archie, pero su versión es mucho más salvaje que el original. Zbeng fue lanzado en los años 80 en la revista semanal para jóvenes Maariv LaNoar, por entonces una superventas. Zbeng se convirtió en un imperio, con varias colecciones de best sellers, merchandising e incluso fue adaptado para una serie de acción para televisión. En los últimos años Zbeng ha llegado a tener su propia revista independiente, y Fink patrocina a nuevos jóvenes artistas publicando sus historias. Muchos de sus descubrimientos se han convertido en autores de cómics e ilustradores de éxito, que ahora autopublican sus propios libros de cómics convencionales. Muchos lectores y creadores de cómics alternativos desprecian a Fink, diciendo que Zbeng es superficial e infantil, pero incluso ellos tienen que admitir la enorme contribución que hace al sector del cómic: todos los que crecieron en los 90 fueron introducidos al mundo de los cómics a través de la creación de Fink, y nos proporcionó el público que tenemos en la actualidad.

El único sector en el que se imprimen cómics es el religioso, en el que la televisión e internet aun se ven con malos ojos

En los últimos años, con el declive de las revistas, se publican menos cómics. El único sector en el que se imprimen cómics es el religioso, en el que la televisión e internet aún se ven con malos ojos, por lo que en él todavía florecen las revistas para niños y se publican muchos cómics. Los dibujantes-estrella incluso consiguen que sus series se recopilen en álbumes. Entre las temáticas de estos cómics hay cuentos de hadas jasídicos, historias de la Biblia, la importancia de la familia y aventuras de acción para niños religiosos inteligentes.

Al haber muy poco espacio para los cómics en los periódicos y las revistas, incluso los creadores de cómics convencionales optan por autopublicarse. Desde la serie de fantasía Arinea al estilo de Tolkien creada por Aviv Or y Eran Aviani a los cómics superficiales para niños en la línea de Disney de Erez Tzadok, todos se imprimen en tebeos a todo color al estilo americano y tienen estándares de producción bastante elevados. Otra creación de los últimos años dentro de la línea convencional es la serie Falafel Man, de la artista Dorit Maya Gur, donde aparece un superhéroe israelí -una especie de parodia del superhéroe americano- luchando contra el mal disparando bolas de falafel calientes.

Página del cómic ‘Falafel Man’, de Dorit Maya Gur. Imagen cortesía de la artista.

Cómics alternativos: de Dudu Geva a Penguins’ Perversions y más allá

“Es difícil hacer humor negro aquí, porque la realidad misma es extremadamente ridícula. Si en la televisión se ve a fanáticos religiosos recogiendo dedos de las copas de los árboles después de un atentado terrorista, ¡pues hay que superar eso!”

Yaron Nisky, uno de los editores de la revista Penguins’ Perversions [Perversiones de Pingüinos] en una entrevista con Avi Pitchon en el periódico Zman, (Tel Aviv, 1995).

En Israel los cómics nunca llegaron a ser tan importantes como en Estados Unidos o en Europa, así que no hay ninguna estricta tradición que seguir. Quizá sea esa la razón por la que hay muchos más cómics ‘alternativos’ que aquellos que los europeos llamarían cómics ‘convencionales’ o ‘de masas’.

Al igual que en cualquier otro medio, una buena sátira política o social no es un aburrido manifiesto, sino que transmite sus mensajes a través de una historia o una alegoría, preferentemente bañada por una buena capa de humor. Algunos creadores israelíes publican un claro e intenso mensaje político, otros muestran un reflejo retorcido de la realidad social, aunque dejan a la audiencia el trabajo duro de procesar las implicaciones morales a partir de las situaciones absurdas que crean.

Otra creación de los últimos años es Falafel Man, un superhéroe israelí que lucha contra el mal disparando bolas de falafel calientes

Un buen cómic político no tiene porqué representar a los ministros y las figuras públicas directamente. Por ejemplo, Glendon e Isabella muestran todo un elenco de arquetipos anónimos de generales hambrientos de sangre y políticos cínicos que representan a los verdaderos con bastante precisión. Y como todos ya sabemos que ‘lo personal es político’, incluso los cómics sobre relaciones pueden ofrecer algunas pistas sobre temas sociales con implicaciones políticas.

Actus

En 1995 se creó el grupo Actus, el primer grupo de cómics que publicó en inglés e intentó cosechar éxitos fuera de Israel. Yirmi Pinkus, Rutu Modan, Itzik Rennart, Batia Kolton y Mira Friedman están muy influenciados por los cómics europeos, tanto en lo referente a su estilo artístico como a la temática. Bastante alienados del agujero mediterráneo en el que estamos todos, los artistas de Actus empezaron a soñar con Europa, con novelas gráficas que van desde los complots victorianos de asesinatos sangrientos de Rutu Modan hasta una sociedad de dos clases: la clase inferior se caga en la superior, en una novela gráfica de Yirmi Pinkus y Rogel Alper. Rennart tiene una especie de humor cínico/macabro, con unas refugiadas de guerra que se convierten en prostitutas de lujo en el lejano oriente y después en travestis, ¿o era su hijo/hija? Batia Kolton tiene una historia genial sobre una secretaria frustrada que se agranda utilizando la fotocopiadora de la oficina para convertirse en una especie de mujer de 15 metros, ¡y así consigue que las cosas se hagan a su manera! Uno de mis cómics favoritos de Mira Friedman cuenta la historia de una mujer que se levanta tras una noche de borrachera con sus amigos con un enorme tatuaje de un tío bueno. Y ahí empiezan los problemas. Desde historias sobre la vida real con matices existencialistas hasta la investigación de retorcidas relaciones familiares en todo tipo de formulaciones y situaciones extrañas, sin mencionar el gusto de Pinkus por las señoras mayores alemanas y de Europa del Este.

Ilustración de Amitai Sandy, del grupo de cómics de Dimona, realizada en colaboración con Noa Abarbanel, para el suplemento del fin de semana del periódico Haaretz. Imagen cortesía del autor.

Pinkus llegó incluso a escribir toda una novela (en texto, no en cómic) sobre ellas, y es una obra hilarante, aunque también vívida, depresiva, nostálgica, etc. Professor Fabrikant’s historical cabaret  [El cabaret histórico del profesor Fabrikant] trata sobre un grupo de actrices de teatro yiddish, entradas en años y que han dejado atrás sus días de gloria, que viajan por Europa del Este a mediados de los años 30. Tras la muerte de su representante y mentor, y con el miedo a la vejez y la muerte, intentan recuperar su menguante público, ajenas a los sombríos planes de futuro de Hitler.

En Israel los cómics nunca llegaron a ser tan importantes como en Estados Unidos o en Europa. Quizá sea esa la razón por la que hay muchos más cómics ‘alternativos’

Hoy, después de muchos libros publicados y traducidos a varios idiomas, estos artistas son conocidos en todo el mundo y respetados como serios e innovadores creadores de cómics. Rutu Modan ganó un premio Eisner (el premio americano para cómics equivalente a los Oscars) por su novela gráfica Exit Wounds [Heridas de salida], que trata de dos israelíes, un conductor de taxis y un joven soldado, que entablan una extraña relación al unirse a una búsqueda para identificar a una víctima no identificada de un ataque terrorista.

Todos los artistas de Actus han evolucionado enormemente a lo largo de los años, tanto en su estilo de escritura como en el plano artístico. Prueban nuevas técnicas y estilos de líneas, cambiando de un proyecto a otro. Todos dan clase en escuelas de diseño israelíes y logran todos los años que jóvenes creativos se enganchen a los cómics para toda la vida.

Asaf y Tomer Hanuka

Los hermanos Hanuka son dos ilustradores y creadores de cómics extremadamente dotados. Tomer estudió en Nueva York y Asaf en Francia, y ambos se convirtieron en ilustradores famosos en Estados Unidos e Israel. Un poco antes de eso, cuando estuvieron en el ejército, Asaf sirvió en la revista semanal militar Bamahane [En el campamento], en la que creó una sección de cómics revolucionaria en la que publicaba relatos cortos en cómic hechos por él mismo, su hermano y otros grandes creadores israelíes. Al principio estas historias trataban siempre sobre soldados, pero desde un punto de vista muy personal y emotivo, muy alejado de los héroes patrióticos de los años 50, algo que uno no esperaba encontrar en una revista militar. Pero eran los buenos tiempos de principios de los 90. Asaf también empezó a hacer adaptaciones de cómics de los populares relatos cortos de Etgar Keret. Posteriormente colaboraron para crear el álbum de cómics Streets of Rage [Calles de rabia], con seis relatos cortos en formato cómic.

¡Oh! Hablando de Keret… Casi se me olvida. Incluso antes de su colaboración con Hanuka, Keret trabajó con Rutu Modan en la creación de una página semanal de cómics para el suplemento del periódico Maariv basada en las historias de Keret. Cuando yo tenía 20 años no me gustaban las extrañas líneas de Rutu, me parecía que en ellas había algo que estaba mal, pero hoy sí me gustan.

Asaf Hanuka sirvió en la revista semanal militar ‘Bamahane’, en la que creó una sección de cómics revolucionaria en la que publicaba relatos cortos

En cualquier caso, volviendo a Asaf Hanuka, su colaboración con Keret continuó con la adaptación al cómic de Pizzeria Kamikaze, también conocida por su adaptación al cine bajo el título Wristcutters: A Love Story [Cortadores de venas: una historia de amor]. Pizzeria se imprimió sobre papel blanco utilizando dos colores: negro y plata. Asaf y Tomer también contribuyeron ampliamente al arte de los largometrajes animados con Vals con Bashir, dirigido por Ari Folman y bajo la dirección artística de David Polanski y la dirección de animación de Yoni Goodman, uno de mis compañeros de clase en la Escuela Bezalel. En los últimos años Asaf tiene una página semanal de cómics en la revista Globes, en la que habla de sus preocupaciones como padre, esposo y hombre de familia. Suena deprimente, pero en realidad son historias geniales y ejecutadas de forma muy sofisticada en forma de cómic.

Grupo de cómics Dimona

Unos ocho años después de la aparición de Actus, un grupo de seis creadores de cómics de veintitantos años, recientemente graduados, y que vivíamos y trabajábamos en Tel Aviv decidimos formar un grupo similar para compartir nuestros cómics con el resto del mundo. Éramos tres chicas, Michal Baruch, Yifat Cohen y Meirav Shaul, y tres chicos, Yan Feindt, el fundador, Guy Morad y yo mismo. ¿Por qué elegimos el nombre de Dimona? Bueno, ése es el poder secreto de Israel, ¿lo sabían?  Muy distinto a mi trabajo en Penguins’, en este grupo también hacíamos historias sobre la vida real de solteros de veintitantos con vocaciones artísticas en Tel Aviv. Entre 2003 y 2006 publicamos juntos tres antologías conjuntas en inglés que fueron distribuidas por todo el mundo por el distribuidor estadounidense Diamond. También publicamos una serie de libros ilustrados en hebreo, Ladies & Gentlemen [Señoras y Señores], en los que cada uno de nosotros creamos un libro sobre un señor o una señora, como tributo al Mr. Men de Roger Hargreaves. Fueron el Sr. Amargo, la Sra. Fumadora, la Sra. Lanzamiento, el Sr. Cocinero y el Sr. Iluminado.

Ilustración de Noa Abarbanel. Imagen cortesía del autor

En 2005 publicamos una novela gráfica corta, Shirley, escrita por Noa Abarbanel y con las ilustraciones a mi cargo, sobre la historia de una inteligente y hermosa joven con un problema urgente: los chicos no entienden su sentido del humor, que suele estallar en situaciones íntimas. Es una historia sobre relaciones, expectativas y humor.

Gilad Seliktar

Gilad Seliktar, de 34 años, es un importante creador de los últimos años. Sus cómics son realistas y sosegados, y tratan sobre profundas cuestiones filosóficas y psicológicas. En su primera novela gráfica, Who Are You Anyway [De todos modos, quién eres tú], el artista se encuentra con un antiguo amigo que se había tatuado una de sus ilustraciones, un autorretrato del artista. El libro trata sobre cuestiones de identidad y de la propiedad de las obras de arte. En su segundo libro, Farm 54 [Granja 54], Seliktar colabora con su hermana, que escribió tres historias sobre su infancia en un pueblo rural y sobre su adolescencia y los primeros indicios de tensión sexual. Las realistas ilustraciones de Seliktar en dos colores son delicadas y muy detalladas.

En su último libro, Mongol’s Demons [Los demonios del mongol], Seliktar dio un sorprendente giro a su arte, pasando a un estilo de viñetas minimalistas muy distinto a su anterior estilo realista y serio. El estilo se ajusta perfectamente a la historia de un tipo extraño y no totalmente equilibrado que vive con su tío y su abuela, y que piensa que puede engañar siempre a todo el mundo. El resultado es a la vez triste y divertido.

Cómics de sátira política y social

Dudu Geva (1950-2005) no tuvo mucho éxito comercial, aunque es considerado por muchos como el padrino y la inspiración de todos los cómics alternativos israelíes. Geva es conocido por su capacidad para representar la vida del israelí medio y por las cualidades agridulces y a veces incluso tristes y poéticas de su humor. A primera vista, su sencillo estilo de viñetas puede parecer infantil, pero sus extrañas líneas son en realidad realizadas por un virtuoso, transmitiendo emociones de forma tan precisa al tiempo que parecen haber sido dibujadas sin precisión. Geva empezó a ser publicado cuando tenía 17 años y ha sido enormemente productivo desde entonces y hasta su muerte. En los años 70 trabajó en la televisión estatal israelí creando vídeos de animación, e incluso un largometraje que combinaba acción real con animación, ¡hecho a mano en celuloide!

Bajo la influencia de los grandes del underground americano como Crumb y Shelton, aunque también de National Lampoon y Mad, empezó a crear muchos cómics, tanto para periódicos semanales como en libros de tapa dura y blanda. A principios de los 80, muy inspirado por la revista RAW de Françoise Mouly y Art Speigelman, Geva publicó tres álbumes de cómics en solitario, que representaron su viaje a lo más profundo de este medio, creando historias experimentales en cómic en varios estilos y géneros, desde un programa de televisión al estilo de los documentales, siguiendo a varios empleados de oficina de distintas naciones en su rutina diaria, a persecuciones en coche por las oscuras calles de Tel Aviv en estilo pop-cubista a tres colores. Uno de los cómics imitaba el estilo de las antiguas miniaturas persas y todos los textos estaban también escritos en farsi. Otro tenía los textos en japonés.

Ilustración de Amitay Sandy de Dudu Geva

Dudu Geva comiéndose el Pato. Ilustración de Amitay Sandy. Imagen cortesía del autor.

Hizo un proyecto de toda una vida con su obsesión con El Pato. Después de años de investigación creó un enorme álbum dedicado a esta ave acuática, con todo tipo de detalles de noticias extrañas, anuncios, recetas y otras banalidades y, por supuesto, muchos cómics y tiras cómicas muy divertidas. A causa de este libro se metió en problemas con los abogados de Disney, ya que incluía una parodia del Pato Donald. Geva perdió el juicio, al igual que ocurrió con otros tres a los que tuvo que enfrentarse por su responsabilidad por parodiar a personas reales.

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