Nigar Göksel
Editora en jefe de “Turkish Policy Quarterly” y analista senior de la European Stability Initiative. [+ DEL AUTOR]

Convirtiendo reformas en realidad. Sociedad civil, burocracia y cambio social

Un ciclo virtuoso se apoderó de Turquía en el cambio de siglo. Desde 2003 el Partido Justicia y Desarrollo (Adalet ve Kalkinma Partisi, AKP), ayudado por la estabilidad económica y la facilidad del gobierno de un único partido, ha realizado reformas que se deberían haber hecho mucho antes. Los segmentos de pensamiento crítico de la sociedad civil turca, capacitados por el proceso de integración en la UE y por los cambios de poder en Ankara, han puesto en tela de juicio los anteriores tabúes nacionalistas y han hecho eficazmente campaña a favor de las reformas legislativas en toda una serie de ámbitos. La modificación de leyes restrictivas y las duras medidas contra las redes ultranacionalistas ilegales (que se extendían a los militares y al inframundo criminal) aumentaron la libertad de expresión de los intelectuales liberales y abiertos que cuestionaban las narrativas del Estado en temas como la historia de los armenios en Anatolia. El movimiento y las ONGs feministas se hicieron más fuertes, logrando reformas legales a favor de la igualdad de género en el Código Civil y el Código Penal en 2002 y 2004 respectivamente. Se crearon iniciativas para proteger a las mujeres víctimas de la violencia doméstica y para incrementar el índice de asistencia de las niñas a la escuela. Se hicieron correcciones en el ámbito de los derechos de las minorías, así como en las relaciones entre civiles y militares. Los observadores occidentales han aplaudido estas reformas con razón, pero los efectos de estas evoluciones progresistas aún no se han traducido en un cambio más global de la sociedad. Las prácticas sociales y los debates públicos siguen quebrantando el espíritu de las leyes progresistas. A veces es incluso discutible si los cargos públicos adoptan personalmente el punto de vista progresista de las leyes que deben comunicar y aplicar a los ciudadanos.

Durante la última década ha aumentado la libertad para cuestionar los tabúes nacionalistas gracias a un gobierno que no se siente defensor de los pilares nacionalistas de la república, la presión de la UE y la demanda de intelectuales y la sociedad civil

Este artículo analizará el alcance del progreso en distintos casos en los que se ha celebrado el cambio legislativo, prestando una especial atención al cuestionamiento de los tabúes nacionalistas con respecto a la historia de los armenios de Anatolia, con objeto de presentar los complejos cambios de múltiples facetas que está experimentando la sociedad turca de forma simultánea. También se entrelazarán en el análisis otros ejemplos, como el trato a los animales abandonados, a fin de demostrar los factores que están en juego en la aplicación de leyes progresistas cuando el cambio social y el aliciente político se quedan atrás. Aunque aún es pronto para un veredicto definitivo, este artículo defenderá que la adopción de las reformas en todo el país precisa un liderazgo político más fuerte, incluyendo una retórica más coherente y una política pública integral que abarquen desde el sistema educativo hasta los municipios y los cuerpos de seguridad, y el cumplimiento de la ley. El papel de los intelectuales y las ONGs es crucial para concienciar a la población y exigir responsabilidades al gobierno. Estos segmentos de la sociedad necesitan el apoyo de amigos de Occidente en sus luchas por causas por las que la clase política en Turquía no siente suficiente interés o pasión ideológica.R

ROMPER CON LOS TABÚES VERSUS LLEGAR AL CORAZÓN Y A LA MENTE

Es un hecho que durante la última década ha aumentado la libertad para cuestionar los tabúes nacionalistas en Turquía gracias a la llegada al poder en 2002 de un gobierno que no se siente tan defensor de los pilares nacionalistas de la república, junto con la presión de la UE y la demanda de los historiadores intelectuales liberales y la sociedad civil desde debajo. Un ejemplo de esto es la apertura del debate sobre la masacre de los armenios en 1915. La versión oficial turca del derramamiento de sangre y la deportación de los armenios de Anatolia entre 1915 y 1917 mantiene que los armenios empezaron una guerra civil con revueltas, y que las comunidades armenias de toda Anatolia tuvieron que ser deportadas como medida de seguridad, mientras que el ejército otomano estaba luchando en otros frentes en la 1ª Guerra Mundial. Aunque se reconoce que las bandas locales aprovecharon la confusión y que las condiciones de deportación eran difíciles de soportar, el Estado turco niega cualquier intento oficial de eliminación de un grupo étnico.

“Marcha-botellón” bajo el lema ‘Bebamos a la salud del AKP’

Decenas de jóvenes toman parte en una “marcha-botellón” que bajo el lema ‘Bebamos a la salud del AKP’ tuvo lugar para protestar contra las regulaciones sobre el alcohol aprobadas por el gobierno, vistas como una imposición de principios islámicos en un país laico. Estambul, Turquía, 29 de enero de 2011. / Andrés Mourenza /EFE

El cuestionamiento de esta versión por parte de historiadores turcos ha sido repetidamente sancionado como un “insulto” a Turquía y a “lo turco”. Aparte de las repercusiones legales, poner en tela de juicio la versión oficial de esta página de la historia turca constituía un tabú desde el punto de vista social. Según los historiadores y los “intelectuales liberales” (1) de mente crítica de Turquía, la limpieza étnica de los armenios fue llevada a cabo y tolerada por un brazo secreto del Estado, con el objetivo de tener un Estado-nación más homogéneo, conforme a los modelos europeos de la época. Posteriormente se concedió impunidad a los autores a expensas del debate libre y la justicia. Durante décadas se repitieron la ideología y el patrón de violencia infligida por el Estado contra otros grupos, lo que para los intelectuales liberales simboliza un problema esencial de Turquía, por encima y más allá de las particularidades de la tragedia sufrida por los armenios de Anatolia.

El cuestionamiento de las narrativas oficiales sobre lo que les ocurrió a los armenios de Anatolia ha constituido un frente de la confrontación de los intelectuales liberales con el Estado turco desde principios de los 90. Para la mayoría de ellos no se trata solo de un debate sobre la historia de Turquía, sino también sobre su futuro, sobre cómo tratar la diversidad y sobre la definición de las libertades y la identidad de la nación. El clima de los 90 no era propicio para cuestionar este tabú en Turquía. Las ONGs eran débiles en cuanto a su profesionalismo y vulnerables a las repercusiones legales. La sociedad había aprendido una única versión de la historia en el colegio y había tenido poco contacto con armenios a lo largo del tiempo. La frontera de la URSS separó a las dos naciones desde la década de los 20 en adelante, aunque evidentemente aún quedaba una pequeña minoría armenia en Estambul. Un aprendizaje aislado de la historia cerraba a los turcos ante otros puntos de vista diferentes y los impulsaba a reaccionar negativamente al cuestionamiento de las narrativas a las que estaban acostumbrados. En los años 90 eran normalmente los liberales de mente académica y con inclinaciones de izquierdas quienes ponían en tela de juicio la versión estatal de 1915. Estos liberales ya estaban enemistados con el Estado en numerosos temas de derechos humanos desde los años 70 y 80, y eran percibidos como marginales. Las reacciones en la prensa turca a los puntos de vista de estos intelectuales solían ser extremadamente negativas, y ocasionalmente eran sancionados por el Estado mediante la prohibición de ciertos libros o denuncias ante los tribunales.

Con el cambio de siglo, un creciente número de historiadores y escritores turcos pusieron en tela de juicio las narrativas oficiales sobre la historia Armenia, sacando el tema de los márgenes de la sociedad

Independientemente de que los incidentes de 1915 fueran calificados como genocidio o no, la represión del debate quebrantaba la libertad de expresión y demostraba muy poca tolerancia hacia la diferencia de opinión entre el público en general. El terrorismo de ASALA (Armenian Secret Army for the Liberation of Armenia, Ejército Secreto Armenio para la Liberación de Armenia) perpetuó en Turquía los estereotipos negativos sobre los armenios durante los años 70 y 80, a lo que también contribuyeron las imágenes de azerbaiyanos sufriendo a manos de los armenios durante la guerra de Karabaj a principios de los 90 (2). Los turcos generalmente percibían la campaña armenia en parlamentos de todo el mundo por el reconocimiento del genocidio como un acto de hostilidad contra Turquía.

El ciclo virtuoso que empezó a producirse con el cambio de siglo fue la culminación de la exposición a las ideas progresistas de Europa y los Estados Unidos de los eruditos que estudiaron y vivieron en Occidente. Las ideas que cuestionan las nociones de identidad y de nacionalismo se propagaron desde Occidente hasta Turquía. Se inició el camino del pensamiento crítico con las reformas legales realizadas en el país durante el proceso de integración en la UE. Los cambios en la ley de fundaciones aumentaron la capacidad de las ONGs para trabajar con socios occidentales y para obtener financiación de ellos. Las enmiendas del Código Penal aumentaron la libertad para explorar y expresar opiniones polémicas y que anteriormente eran tabú. También contribuyó al contexto para la apertura del debate el arresto de miembros de una red ultranacionalista en 2008, como el líder de la ultranacionalista Gran Unión de Juristas, Kemal Kerincsiz, que había estado iniciando acciones legales contra los activistas liberales.

Por su parte, un creciente número de historiadores y escritores turcos ponían en tela de juicio las narrativas oficiales sobre la historia armenia, sacando el tema de los márgenes de la sociedad y situándolo en los principales periódicos, las universidades, los programas de televisión y las estanterías de libros (3). La interacción con los homólogos armenios mediante proyectos de la sociedad civil fue simultáneamente causa y efecto de la generalización del debate sobre la historia armenia. Los proyectos bilaterales de ONG turco-armenias empezaron de forma sistemática en 2001 con financiación estatal estadounidense, canalizada a través de múltiples organizaciones intermediarias (4).

Recientemente, la gama de donantes para proyectos bilaterales se ha ampliado hasta incluir a las embajadas suiza y británica, instituciones noruegas, fundaciones alemanas (como Friedrich Naumann y Friedrich Ebert) y el Open Society Institute (OSI). Se puede decir que los proyectos de las ONGs han contribuido a crear una comunidad de actores en el proceso de reconciliación, con actividades que van desde la promoción de una cobertura de los medios de comunicación más informada sobre “el otro”, hasta la creación de vínculos entre empresarios, jóvenes, artistas e investigadores (5). Y gracias al incremento de los viajes y el turismo han ido aumentando los intercambios entre las dos naciones. Las tentativas de acercamiento diplomático de alto nivel entre los dos países en 2009, aunque no dieron lugar a un gran paso adelante, sí estimularon el interés mutuo y la interacción (6).

Aunque el gobierno turco es sincero en su objetivo de tener un debate abierto, es necesario que tenga un enfoque más integral y coherente

No obstante, la apertura de esta polémica ha tenido consecuencias opuestas para las opiniones y el debate entre el público en general. Existe una significativa polarización entre los historiadores liberales, los intelectuales y los activistas de ONG implicados en los proyectos bilaterales orientados a la reconciliación por un lado, y el público turco en general por otro lado. Mientras que los turcos interesados y de mente crítica pueden acceder más libremente a visiones alternativas sobre los trágicos acontecimientos que rodearon la deportación de los armenios de Anatolia, parecen haberse producido muy pocos cambios en los discursos, desde los cargos de alto nivel de Ankara hasta las suposiciones del público en general. El lenguaje utilizado por el primer ministro en persona, que presupone una total comprensión y generalización de lo que ocurrió o no ocurrió en 1915, por ejemplo, y el considerar el uso de la palabra “genocidio” como un ataque al honor de Turquía van en contra de su propuesta para que ambos países creen una comisión para estudiar de forma objetiva la historia conjunta de ambas naciones.

El que los políticos de todo el mundo deberían dejar la interpretación de la historia y su veredicto legal a los respectivos expertos también va en contra de la posición oficial turca. Podría decirse que las declaraciones de miembros destacados del gobierno turco pueden envalentonar la reacción violenta nacionalista contra las ideas liberales y agravar la desconfianza de los turcos hacia los armenios. Se puede encontrar un ejemplo de esto en las palabras del Ministro de Defensa turco en noviembre de 2008, cuando dijo que si las comunidades griega y armenia se hubieran quedado en Anatolia, la creación de un Estado-nación turco no hubiera sido posible a principios del siglo XX. Otro ejemplo es el de febrero de 2008, cuando el primer ministro Erdogan afirmó: “el carácter de esta nación no le permite cometer tales crímenes”, refiriéndose al genocidio. De nuevo, en diciembre de 2009, repitió una idea similar al decir “mis antepasados no han podido cometer ningún genocidio”. De hecho, sus palabras reflejan la mentalidad que expresó Kemal Kerinsciz –que había estado al frente de los juicios contra los intelectuales que cuestionaban las narrativas estatales sobre este tema– cuando declaró que “en nuestra cultura nadie puede llamar a nuestros antepasados asesinos”. Teniendo en cuenta que estas opiniones proliferan en la sociedad, e incluso la violencia a la que se sabe que conducen dichas actitudes, es una irresponsabilidad por parte de los políticos populares representar dichas opiniones.

Una pareja pasea abrazada por el centro de Estambul

Una pareja pasea abrazada por el centro de Estambul. La reforma del Código Penal en 2004 puso de relieve la necesidad de cambios legales que recogieran la nueva realidad social, y desencadenó un debate público sobre la sexualidad sin precedentes desde la fundación de la República turca en 1923. Estambul, Turquía, 14 de septiembre de 2004. / Kerim Okten /EFE

En temas que no apasionan al AKP o que no necesitan tener en cuenta para ganar en las urnas, aunque se hayan aprobado las leyes, ha faltado el esfuerzo adicional necesario para liderar a la sociedad

Aunque el gobierno turco es sincero en su objetivo de tener un debate abierto, es necesario que tenga un enfoque más integral y coherente. En primer lugar, se deben enmendar las leyes que se pueden utilizar para restringir la libertad de expresión, como la Ley Antiterrorista y ciertos artículos del Código Penal, que están expresados de forma imprecisa y son susceptibles de abuso en su interpretación. Desde los libros de texto hasta el discurso diario de los cargos públicos, Ankara debe diseñar concienzudamente un nuevo punto de vista. La presuntuosidad y la actitud condescendiente deben sustituirse por un liderazgo del cambio paradigmático que el país está experimentando en la actualidad solo en parte. Sin un enfoque general de este tipo, los líderes políticos reducirán su propio margen de maniobra en lo referente a las políticas progresistas, y se harán a sí mismos vulnerables a la explosión de sentimientos nacionales de los partidos de la oposición. De hecho, los partidos políticos dominantes de la oposición, en lugar de empujar al gobierno hacia niveles más progresistas, han estado explotando el nacionalismo hasta hace relativamente poco.

Otro factor que ha limitado la medida en la que el cambio positivo puede infiltrarse en el gran público es el discurso proveniente del lado armenio. Los pasos positivos del gobierno turco o de los activistas civiles a menudo son recibidos con una reacción desalentadora por parte de sus homólogos armenios. La comunicación sincera o las adaptaciones de las políticas progresistas en Turquía de los últimos años han sido percibidas a través del estrecho prisma de si el incidente en cuestión ayudaría o dificultaría las campañas de reconocimiento del genocidio (7).

Aunque la visión monolítica sobre los turcos en Armenia ha cambiado un poco, aún sigue habiendo mucho por hacer. La percepción armenia de los turcos sigue estando llena de estereotipos y de una profunda desconfianza, lo que favorece a los nacionalistas turcos. A nivel interno, el que los armenios denominen los esfuerzos de sus compatriotas por trabajar a favor del entendimiento mutuo entre turcos y armenios como “concesiones” a Turquía, y por tanto “traición”, ha impedido que se produzca un discurso pluralista y un debate libre sobre los turcos. La descripción de los turcos como enemigos y los llamamientos para reclamar tierras en Anatolia han afectado negativamente a la apertura de la sociedad turca para reconciliarse con su historia con los armenios. En un proceso dialéctico, las primitivas nociones de patriotismo se echan mutuamente leña al fuego a través de la frontera (8).

Esté o no justificado, alimentado o no por años de cobertura antagónica en la prensa, la realidad es que muchos turcos de distintos sectores perciben hostilidad en el acercamiento de los armenios, evocando imágenes que encajan con su aprendizaje de la historia sobre los insurgentes armenios en Anatolia, al igual que perciben la limpieza étnica de los azerbaiyanos por parte de los armenios a principios de los 80 y el terrorismo de ASALA de un modo que encaja en esta narrativa. Si sólo un puñado de intelectuales armenios liberales y de pensamiento crítico reconociera la gravedad de dichos incidentes, es posible que esto también tardara mucho tiempo en romper los estereotipos sobre los armenios entre los turcos. Quizá en contra de lo que dicta la intuición, el hecho de que los armenios tengan más razones para mantener la opinión de que los turcos son agresivos no cambia de por sí la dinámica existente en la sociedad turca. Mientras que los actuales proyectos bilaterales de ONGs pueden llegar a alcanzar a una masa crítica de armenios, son insuficientes para influir en la opinión pública turca en general. La mayor parte de los fondos han sido enviados a través de las oficinas de los correspondientes donantes con sede en Ereván o Tiflis, y los socios turcos no han realizado bien el proceso de definición del diseño y de las prioridades de los proyectos (9). Aunque los periodistas, los artistas, las ONGs y similares se han convertido en actores de la reconciliación, se puede decir que estos proyectos no han alcanzado los corazones y las mentes de los ciudadanos ordinarios en Turquía. Y sin un cambio a mayor escala en la sociedad, es aún menos probable que los políticos populistas se atrevan a dar pasos “progresistas” que podrían afectar negativamente al apoyo de sus votantes.

En resumen, una mayor libertad de expresión entre los intelectuales no cambia por sí sola los corazones y las mentes de un amplio segmento de la sociedad. La elaboración de las políticas está más orientada a servir a los intereses de los políticos en el poder que a alinearse con los llamamientos de integridad intelectual de la élite liberal minoritaria del país.

DEMANDA SOCIAL Y OFERTA POLÍTICA

El gobierno actual es bastante receptivo a las demandas del público, en la medida en que a veces justifica sus políticas restrictivas diciendo que son demandas sociales. Por tanto, los números importan, al igual que las leyes que se pueden utilizar para proteger a los grupos marginales. Este comentario aparece en un informe sobre el papel de los ciudadanos en la censura en internet en Turquía. El informe titulado “Turkey Explores the Internet, Along with Restrictions” (Turquía explora internet, junto con restricciones), escrito por Allon Bar señala que “Turquía promueve la democratización de la censura” al dar a los usuarios privados de internet la posibilidad de presentar quejas sobre páginas web específicas. Y ello a pesar de que pueda parecerse a la tiranía de la mayoría.

Turquía es un país grande y diverso, donde son necesarios grandes presupuestos y popularidad pública para difundir valores e influir en la opinión pública

En este mismo sentido, las minorías liberales también han tenido éxito con sus demandas de cambio o de aplicación de las leyes existentes en los casos en los que se organizaron y fueron insistentes, creando coaliciones y a veces avergonzando a las autoridades al hacer mucho ruido en plataformas internacionales y en la prensa. Esto se vio con varios ejemplos, desde conseguir que las autoridades estatales se pusieran en marcha para salvar a mujeres que estaban en peligro de ser asesinadas por honor, hasta los esfuerzos por organizar un congreso en 2005 sobre la historia de los armenios otomanos a pesar de los numerosos intentos de las autoridades por evitarlo. Las leyes marcan la diferencia, siempre que los activistas de la sociedad civil y los voluntarios las utilicen de forma activa.

El cambio económico ha capacitado a un segmento de la sociedad más amplio y más conservador, lo que ha afectado tanto a las dinámicas políticas como a la vida social

La gestión de los animales callejeros y el bienestar y los derechos de los animales constituyen otro ejemplo en este sentido. Se trata de un tema sobre el que no existe ni preocupación pública generalizada, ni interés por parte del gobierno. No obstante, el nuevo marco legal introducido en 2004 ha permitido un cambio positivo, en la medida en la que los votantes interesados exigen a las correspondientes instituciones que actúen. La Ley de Protección de los Animales (a la que se hace referencia como ley 5199) establece que todos los municipios deben crear refugios, a los que se denomina “centros de cuidado temporal”, para acoger gatos y perros callejeros o abandonados durante un máximo de 10-15 días y liberarlos de nuevo en el lugar en que fueron encontrados después de castrarlos, vacunarlos, registrarlos, darles asistencia médica y rehabilitarlos. Una abrumadora mayoría de municipios no ha abierto dichos refugios. Además, la mayoría de los “refugios” existentes no cumplen los criterios establecidos en la ley y las normas de aplicación vinculadas. Lo que es más, se sigue practicando la exterminación sistemática y brutal, prohibida por la ley. A los voluntarios no se les permite entrar en algunos de los denominados refugios, a pesar del hecho de que, cuando pueden, son ellos los que suministran la mayoría de los recursos, tanto humanos como financieros, para que el Estado pueda llevar a cabo sus obligaciones con los animales sin hogar. Los voluntarios donan dinero, recogen medicinas, limpian las jaulas, organizan la entrega de restos de alimentos de los restaurantes, etc. Pero en la mayor parte del país, no hay voluntarios, y la privación de agua y alimentos y la exterminación cruel son las características que definen estos lugares, gestionados por las autoridades municipales.

Debido a la consolidación del poder gubernamental, en el futuro cercano el arraigo del cambio en la sociedad estará principalmente en manos del gobierno

Al igual que en la lucha para combatir la violencia contra las mujeres, para que se apliquen las leyes existentes los activistas están descubriendo que tienen que desacreditar a los infractores con una enorme cobertura en la prensa y contratando a abogados para que expliquen en detalle a las autoridades cada caso en que se infringe la ley para que ésta se convierta en realidad. Los activistas también hacen referencia a estudios científicos que revelan que aquellos que abusan de los animales tienen una mayor propensión a cometer delitos contra los seres humanos (10).

Aunque la crueldad contra los animales es tratada en la ley actual como un “delito menor”, los abogados dicen que debería definirse como un crimen, y por tanto incluirse en el Código Penal para disuadir a los posibles maltratadores de animales y para dejar claro que el Estado turco no consiente tal comportamiento. Los voluntarios constituyen el mecanismo de inspección más efectivo en el sistema actual, aunque a menudo sus quejas ante el Ministerio de Justicia obtienen por toda respuesta requerimientos, tanto orales como escritos, para que dejen de robar el tiempo a unos funcionarios ya sobrecargados de trabajo con asuntos de animales. Las campañas de firmas y la defensa realizada por personajes públicos conocidos como actores y cantantes han demostrado ser fundamentales para atraer la atención sobre el incumplimiento de las leyes existentes y para combatir los estigmas sociales relacionados con el cuidado de los animales. La educación en este tema tiene que empezar en la escuela, a fin de construir la concienciación contra el acto común de abandonar animales domésticos. Los municipios también deben responsabilizarse del cumplimiento de la ley que define sus obligaciones. Los activistas de los derechos de los animales en Turquía necesitan apoyo del extranjero a través de la transferencia de modelos y mejores prácticas, y deben presionar a las autoridades para garantizar que existan el presupuesto y la voluntad política necesarios para que se cumplan las leyes.

CONCLUSIÓN. MIRANDO AL FUTURO

El gobierno turco tiene altos índices de popularidad. En las tres últimas elecciones consecutivas el AKP ha conseguido la mayoría de los escaños del parlamento, consolidando y desarrollando su base de poder en todo el país (11). Aparte de la Gran Asamblea Nacional turca, el partido controla un alto porcentaje de municipios en todo el país y ha estado en el poder durante suficiente tiempo como para colocar a su personal en las instituciones del Estado. Además, se eligió a un miembro del partido como Presidente de la República. Aparte del atractivo electoral general, el partido cuenta con un atractivo generalizado en toda la gama geográfica del país. Las reformas estructurales relativas a las relaciones entre civiles y militares y al poder judicial, continuadas diligentemente por el AKP, han permitido a este partido librarse de la interferencia de los antiguos centros de poder de la clase dirigente estatal. En temas por los que el equipo fundamental del partido del gobierno siente pasión, ha demostrado su resolución y capacidad para persuadir a la población, eliminar las disonancias internas del partido, alinear las prácticas de todos los órganos administrativos e identificar y retirar los obstáculos para el adecuado cumplimiento de la ley mediante, si es necesario, la creación de nuevos organismos institucionales, la asignación de presupuestos o forzando cambios con reprimendas públicas o reasignando nombramientos públicos.

Las cifras de uso de internet ya son altas en Turquía y las redes sociales constituyen un vehículo capaz de “igualar” a la sociedad de forma alternativa a la ecualización que ha intentado el AKP

No obstante, en temas que no apasionan al AKP o que no necesitan tener en cuenta para ganar en las urnas, aunque se hayan aprobado las leyes, ha faltado el esfuerzo adicional necesario para liderar a la sociedad o supervisar el cumplimiento de dichas leyes. Para que algunas leyes se conviertan en realidad, son la población y la oposición los que tienen que tomar cartas en el asunto. Aunque en varios casos personas individuales, periodistas y ONGs han utilizado los nuevos marcos legales para influir en las realidades en el terreno, esto no es suficiente, ya sea en motivación o en número, para llegar a todo el país e inclinar la balanza a su favor. Aunque ahora existen leyes progresistas en casi todos los ámbitos, su aplicación puede depender de que coincida la presencia de varias personas que sean receptivas a los temas en cuestión.

Participantes en el desfile del Orgullo Gay

Participantes en el desfile del Orgullo Gay sostienen banderas arcoiris y carteles en los que se lee “acostumbraos a esto”. Estambul, Turquía, 26 de junio de 2011./ Tolga Bozoglu /EFE

Turquía es un país grande y diverso, donde son necesarios la institucionalización de todo el país, grandes presupuestos y popularidad pública para difundir valores, movilizar a los votantes e influir en la opinión pública. Aunque la elite liberal o las ONGs han tenido éxito en su defensa de los cambios legales en muchos frentes, no han sido efectivos a la hora de llegar a amplios segmentos de la sociedad, cambiar mentes y crear alicientes para el cambio social. La buena disposición del AKP para escuchar a estos liberales y dejarse convencer por ellos también se ha debilitado al consolidarse su poder en el gobierno. Se puede decir que los partidos de la oposición tampoco han sido capaces de movilizar suficientemente a las masas para crear presión sobre el gobierno en lo referente a temas alternativos. Hasta el reciente cambio de liderazgo en el principal partido de la oposición, ésta tampoco apoyaba a los intelectuales progresistas en sus causas. El cambio económico ha capacitado a un segmento de la sociedad más amplio y más conservador, lo que ha afectado tanto a las dinámicas políticas como a la vida social. La movilidad hacia arriba ha sido positiva para la economía y la justicia social turcas. No obstante, se mantiene la norma social de recompensar la conformidad. El AKP ha consolidado su poder en todo el país, no solo desde los puntos de vista administrativo e ideológico, sino también económico. Debido a la estructura de la economía, mientras que en el pasado la anterior élite del poder controlaba la economía del país, en la actualidad es el gobierno de turno el que lo hace, fomentando también la alineación de las empresas y los medios de comunicación bajo el paraguas del gobierno.

Debido a la consolidación del poder del gobierno, en el futuro cercano el arraigo del cambio en la sociedad estará principalmente en manos del gobierno. Serán importantes la utilización de un lenguaje responsable y coherente en temas sensibles por parte de los líderes políticos, la supervisión de la aplicación de las leyes existentes y la adaptación de los programas escolares al espíritu del pluralismo. Los activistas tendrán que asumir parte de la carga de definir la agenda, aunque es posible que se les margine más por “incomodar” al gobierno en este esfuerzo. Por lo tanto, necesitarán más reconocimiento y apoyo de sus homólogos europeos a fin de estar motivados para influir en las masas con el objetivo de difundir la tolerancia hacia las diferencias y los valores de la protección de los más vulnerables. Si no tienen a la comunidad internacional de su lado y no influyen en los corazones y las mentes del público en general, la fuerza de los activistas liberales seguirá siendo limitada en la definición del curso que está tomando Turquía.

Dado el éxito de los políticos conservadores y el cambio del capital hacia círculos empresariales conservadores, la defensa de las libertades individuales puede crear un problema en el futuro cercano. No obstante, los cambios en los modos económicos y de información pueden tener el potencial necesario para poner freno a las presiones conservadoras. Puesto que la economía se transforma inevitablemente, recompensando la innovación y el pensamiento original, la tecnología atraerá al capital, y es posible que la cultura de recompensar la conformidad y el cumplimiento se tambalee con esta transformación económica. Las cifras de uso de internet ya son altas en Turquía y las redes sociales constituyen un vehículo capaz de “igualar” a la sociedad de forma alternativa a la ecualización que ha intentado el AKP, concediendo ventajas a los segmentos conservadores de la sociedad. Es cierto que la adaptación a las nuevas prácticas en los distintos organismos administrativos y el cambio social llevan tiempo, especialmente en un país muy poblado y diverso, y ampliamente conservador. Sin embargo, el esfuerzo por difundir el espíritu de las leyes aprobadas, ya sea en los discursos o con la estrecha coordinación entre las eficaces instituciones del Estado, forma parte integrante de la transición definida comúnmente como Europeización.

 

Notas al pie

  1. Aunque evidentemente los intelectuales liberales no conforman un grupo homogéneo, este término, en su uso común en Turquía, se refiere a la élite de formadores de opinión cultos con inclinaciones hacia la izquierda que fue violentamente reprimida por el ejército en los 80 y que ha estado luchando contra el aparato del Estado y la tutela del ejército desde entonces. Este segmento de la sociedad, que apoya fuertemente la integración en la UE, es conocido por estar bastante a favor del AKP, al menos hasta hace poco, debido al cuestionamiento impulsado por este partido de la ideología republicana afianzada en la burocracia del Estado y el ejército, que se considera que ha dejado el debate intelectual sin opciones.
  2. Descrita en detalle a partir de la cobertura de prensa presentada en la tesis de master de Yakup Hurç titulada The Karabag Policy of Turkey. Departamento de Historia del Instituto de Ciencias Sociales. Universidad de  Kahramanmaras Sütçü Imam, 2008.
  3. Este proceso se describe en profundidad en 
el informe de la ESI: Noah’s Dove Returns. Armenia, Turkey and the Debate on Genocide (21 de abril de 2009), www.esiweb.org
  4.  La primera ola de 13 proyectos ejecutados por el American University Center for Global Peace entre 2001 y 2005 se describe en un cuadernillo publicado por el International Center for Human Development (ICHD) con sede en Ereván: Track 2 Diplomacy, Armenian-Turkish Track 2 projects: Assessment of Best Practices, Ereván, 2006.
  5. Turkey-Armenia manual, European Stability Initiative, Enero de 2011, http://www.esiweb.org/pdf/esi_picture_story_-_turkey_armenia_manual.pdf  
  6. Diba Nigar Göksel, “The Rubik’s Cube of Turkey – Armenia Relations”, UNISCI Discussion Papers -Special Edition on Turkey (nº 23, mayo de 2010).
  7. Este punto está basado en un detallado análisis de la ESI sobre la cobertura que hizo la prensa armenia de la campaña de disculpa y de la demostración turca de solidaridad tras el asesinato del periodista turco-amenio Hrant Dink. Se describe un ejemplo más reciente en Nigar Göksel, “Turks and Armenian Walking the Reconciliation Tightrope”, GMF On Turkey Series, octubre de 2010. Se pueden encontrar algunos ejemplos en: Hakob Chakryan, “The entrance by visitors to the webpage “I apologize” has been banned”, Azg Daily, 20 de diciembre de 2008, y en Alla Serobyan, “Initiation or imitation?”, Hayastani Hanrapetutyun (Republic of Armenia), 20 de diciembre de 2008. 
  8. Para ver un análisis de cómo los debates en Armenia pueden desmotivar los esfuerzos de reconciliación de la sociedad civil tuca, centrándose el ejemplo del debate sobre Nagorno Karabaj, véase Nigar Göksel, Turkey’s Nagorno-Karabakh Conundrum, Caucasus Edition, 1 de junio de 2011, http://caucasusedition.net/analysis/turkey’s-nagorno-karabakh-conundrum/ 
  9. ging Patterns in Turkey,” Publicación en proceso; Disponible en línea en: http://www.esiweb.org/pdf/Nigar%20Goksel%20-%20Reconciliation%20Initiatives.%20Emerging%20Patterns%20in%20Turkey%20-%2027%20November%202010.pdf
  10. Deniz Tavsancil Kalafatoglu, http://www.fatihbelediyesiyedikulehayvanbarinagi.com/bolum/kose-yazarlari/deniz-tavsancil-kalafatoglu/
  11. Ali Carkoglu, “Turkey’s 2011 general election: towards a dominant party system?”, Insight Turkey, Summer 2011. 

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